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Histórico
En 2002, Michael Sacco, un canadiense, se va a Oaxaca y al Chiapas (México) con la idea de desarrollar y compartir una técnica de concentradores solares con los campesinos.
Este concentrador era un prototipo Helios elaborado inicialmente por Fraser Symington en Ottawa (véase abajo). Cinco años fueron necesarios para desarrollarlo y adaptarlo a las necesidades de la región mejicana.
Fraser Symington, un inventor canadiense, había elaborado los principios de los concentradores Vesta, Helios y Apollon. Después de varios años de investigación. Sensibilizado ante los problemas de los países pobres, estaba convencido de que un concentrador solar potente, ecológico y fácil de construir en estos países era una solución. Este concentrador debía servir a la vez de fuente de calor, de cocina y de horno con el fin de reemplazar la energía eléctrica, del gas y del fuego.
A partir de estos prototipos, tan sencillos que no hay que patentarlos, fue la motivación de la comunidad de Oaxaca y de algunos canadienses la que permitió desarrollar la idea de una difusión gratuita y de la construcción allá mismo. En México, esta tecnología fue llamada “Fuego solar”. La torrefacción del cacao fue muy eficaz en 2004. Lo que dio la idea a Sacco y Graham Corbett (véase foto contigua) de importar el cacao a Canadá y crear la cooperativa Chocosol.
Siendo miembros del grupo de canadienses, Lorin Sygmington, nieto de Fraser, y Eerik Wissenz se unieron al proyecto mejicano. Luego, en 2007, llevaron la tecnología a Cuba. Carlos Fernández-Aballi (véase foto contigua) acogió y apoyó esa iniciativa. Una Vesta fue presentada en la “Conferencia Internacional de las Energías renovables” (CIER) de La Habana.
Después de Cuba, Eerik (véase foto contigua) se vino a Europa para seguir difundiendo la tecnología y realizar la idea de un proyecto global desarrollando la sinergia de una comunidad internacional. Eva Cantavenera, estando muy entusiasmada con apoyar esta idea, lo acogió en Francia. Lorin (aquí a la derecha) se vino con Eerik y juntos construyeron una Vesta en Córcega.
Eerik se fue buscando asociaciones aliadas en el Sur de Francia. En el Festiforum de Romans, se encontró con un socio de la asociación “La Grange à palabres” quien preparaba un proyecto en Mali. Lorin pudo unirse a ellos y así llevar la tecnología a Bamako (véase Tilé Tasuma).
Mientras tanto, Eerik trabajó en Francia tratando de crear alianzas en el sur del país y en Córcega con Julia Albertini (más abajo). Para volver más fácil la difusión de esas técnicas, dar un marco a esas acciones y buscar fondos, la asociación sin ánimo de lucro “Projet du Feu Solaire” se creó naturalmente en Marsella en diciembre de 2007 gracias a Eva (foto contigua).
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